Berlín es sede de un simposio dedicado a Walter Benjamin. La obra de este intelectual tiene dos interpretaciones, separadas por un océano, y en la capital alemana expertos europeos y latinoamericanos debaten sobre ellas.
Walter Benjamin, septiembre de 1940.
Aunque Walter Benjamin (1892-1940) sea conocido a ambos lados del Atlántico como crítico literario, filósofo, ensayista, filólogo, teórico de la modernidad y de la revolución mediática del siglo XX, la lectura que de sus ideas se hace en América Latina se distingue de la que se lleva cabo en Europa.
Entre los latinoamericanos se percibe mayor interés por el transfondo político y la crítica a los medios ejercida por Bejamin, aseguran los organizadores de un simposio que se celebró este martes (29.06.2010) en el Instituto Iberoamericano de Berlín.
A contrapelo del sistema
Manuscrito de Walter Benjamin propiedad de un archivo moscovita.
"Una diferencia muy clara entre la percepción latinoamericana y la europea", dice Miguel Vedda, profesor de literatura alemana en la Universidad de Buenos Aires, "es que en América Latina también se le otorga importancia a la concepción materialista de la historia y de la cultura que se hace en la obra de Benjamin."
Es por eso que, según explica Vedda a Deutsche Welle, su nombre se ha convertido en un "referente ineludible para una serie de movimientos sociales que se apoyan en su crítica del progreso y en su propuesta de reescribir la historia desde el punto de vista de los oprimidos", posibilitando con ello la reflexión sobre otros modos de hacer política y nuevas maneras de concebir la práctica intelectual "que marchen a contrapelo de las formas institucionales ya anquilosadas", añade el profesor.
Figura simbólica
Vedda, que es coautor de varias obras dedicadas al legado de Benjamin, entre ellas Observaciones urbanas: Walter Benjamin y las nuevas ciudades, habla en el evento de la relación del pensador con los movimientos sociales latinoamericanos, pero también lo presenta como un "símbolo intelectual" para toda la región.
Márcio Seligmann-Silva.
"Benjamin contemplaba la historia como un escenario en el que aquello a lo que llamamos progreso acaba manifestándose como un cúmulo de catástrofes. Esta visión dramática, y al mismo tiempo absolutamente crítica, atrae a los intelectuales latinoamericanos, que viven en sociedades marcadas por las desigualdades y los conflictos sociales", analiza en entrevista a Deutsche Welle el pensador brasileño Márcio Seligmann-Silva, también autor de varios libros sobre Benjamin.
En América Latina, continúa Seligmann-Silva, "a Benjamin se le admira intelectualmente, se le adora como a una figura simbólica que encarna la lucha por un mundo no sólo mejor, sino radicalmente distinto."
En opinión del brasileño, resulta innegable que entre los latinoamericanos predomina la "lectura política" de la producción literaria de Benjamin. Es decir, que el acento se coloca en sus posiciones revolucionarias, aunque cabe puntualizar, llegados a este punto, que Benjamin nunca estuvo afiliado a ningún partido y que fue incluso un gran crítico de la política como institución.
Melancólico anarquismo de izquierdas
"En Benjamin, como también en otra figura próxima a él como lo fue Siegfried Kracauer, encontramos una concepción del intelectual muy provocadora, y a la vez tremendamente actual: el intelectual moderno se encuentra 'entre los frentes'; debe mantener, por un lado, siempre vigente el compromiso con los problemas sociales de su época, pero, por el otro, ha de evitar sacrificar su intelecto subordinándolo a los dictados de un partido u organización que actúen sobre él de manera coercitiva", explica el argentino Vedda.
"Ciertamente, la conciencia crítica radical de Benjamin lo empujaba hacia una especie de melancólico anarquismo de izquierdas", resume Seligmann-Silva,"éste es también, en buena parte, el posicionamiento de los intelectuales latinoamericanos descontentos con la 'gran política' y fascinados por el frescor de las ideas de Benjamin".
La misma vida trágica del pensador, añade el teórico brasileño, despierta la empatía de sus colegas latinoamericanos. En la frontera entre Francia y España, Benjamin se suicidó cuando intentaba huir de la persecución nazi.
Reconstruir la memoria a partir de testimonios y de imágenes, otro aporte de Benjamin. ¡Siga leyendo!